04 octubre 2011

Mi propia historia

Esta es una entrada especial. Es mi historia de amor.

A través de Formspring me han preguntado como mi marido y yo nos conocimos, y dado que es una historia curiosa, he decidido narrarla como historia.
En realidad podía haberme expandido más porque pasaron muchas cosas pero creo que así está bien.
Espero que os guste y me gustaría que dejaráis un comentario para saber vuestra opinión.



¿Destino?


Un sábado de junio del 2000

Como todos los sábados me preparé para salir de fiesta con las amigas. En esta ocasión Silvia no podía acompañarnos por estar enferma, así que Verónica y yo fuimos juntas. En realidad no tenía mucha amistad con ella pero se había unido al grupo y la acogí de buen grado porque no tenía amigos con los que pasar el rato. Ella se llamaba como yo pero éramos muy diferentes.

Llevaba días pensando en darle una 2ª oportunidad a un chico; Edu. No porque hubiese hecho algo malo sino porque yo no me aclaraba si quería estar con él o no. Me encantaba como amigo pero como pareja le faltaba esa chispa especial que hiciera revoletear mariposas en el estómago. Esa noche había decidido buscarle en la discoteca donde nos solíamos encontrar y darle un “Sí”, porque había estado insistiendo en que podía mejorar.
Cuando lleguemos, lo primero que hicimos fue dirigirnos a la tasca a tomar algo de cena. En la entrada nos encontremos a un grupo de chicos que nos miraron. Uno de ellos se acercó a saludarme y resultó ser Fran, un amigo del colegio que había estado tiempo atrás loquito por mí. Lo sé porque me lo contaron, no porque él tuviese el valor de decírmelo. Hablemos durante un rato y cada uno siguió por su camino.
Después de cenar, Verónica y yo subimos las escaleras de la discoteca “Careto”. A ella ya le había contado que quería verme con Edu. Busqué pero no le encontré. Entonces recordé que también solíamos ir a “¡Oh!” así que, tras pagar la entrada –Que en esta si era necesario para entrar-, entremos. Esta discoteca de verano era muy bonita y nunca me he arrepentido de pagar la entrada. Era un gran jardín con un puente a la entrada para cruzar una especie de río. Digo que “era” porque cerró un año después. También tenía piscina cerca de la pista de música dance y del camino de adoquines que conducía hasta los aseos. No estaba permitido bañarse, pero muchos se saltaban la prohibición porque les daba la gana o porque por sus venas sólo corría alcohol.
Allí tampoco estaba. ¿Sería casualidad que la noche en la que yo le busco, él no esté?
Ya estaba cansada de buscar cuando nos dirigimos a los baños. De camino me volví a tropezar a Fran y su grupo de amigos.
Me preguntó si estábamos con alguien y les dije que nos habíamos quedado solas. Nos invitó a quedarnos con ellos. Yo miré hacia sus espaldas antes de responder. Algunos de ellos estaban sentados en las sillas blancas de jardín y sólo dos estaban zambulléndose en la piscina… ¡¡en calzoncillos!!. Ellos debieron de notar que les miré, porque corrieron hacia nosotras salpicándonos el agua de la piscina. Y entonces, aquellos ojos verdes se cruzaron con los míos. Aquel chico era guapísimo. Era justamente mi tipo ideal. Su imagen eclipsó la de Edu y olvidé lo que había estado haciendo aquella noche. Y estoy segura de que ha muchas de vosotras, no os habéis topado con un guapísimo chico de ojos verdes y en calzoncillos, ¿verdad?
Mis labios se movieron para decir;
  •  Vamos al aseo y regresamos.
  •   ¡Aquí estaremos! –Contestaron casi a la vez.
Caminé con la mirada perdida, hechizada por sus ojos. Llevaba conmigo una sonrisa de ilusión que era incapaz de borrar hasta que… Verónica me habló del mismo chico. Ella me contó lo mucho que le había gustado, que creía que a él también le había gustado y de lo ilusionada que estaba. No sé porque pero mi ilusión y mi regodeo se desvaneció como si nunca hubiese estado en mi cabeza. Quise decirle que a mí también me gustó pero ella también se lo debió de imaginar porque, comenzó a rogarme que fuera buena amiga y se lo dejara para ella. Tonta de mí. Tonta de mí que cedí. No debí haberlo hecho. Ella y yo actualmente no somos amigas, y creo que nunca lleguemos a ser más que compañeras de fiesta. Pero lo hecho, echo está.
Al regresar donde estaban los chicos, estaban todos sentados -y vestidos- y nos presentaron. Pedro. Su nombre es Pedro. ¿Por qué de entre todos aquellos chicos, sólo recordé aquella noche su nombre?. Nos unimos a su fiesta y creo que Fran acabó por arrepentirse de su ofrecimiento. Viendo que Jose, el otro chico que se estaba bañando en calzoncillos, había acaparado mi atención y que no me dejaba ni cinco minutos, se marchó mucho antes que los demás. La verdad es que Jose también era guapo. Aunque era más bajito, tenía un acento muy gracioso y un largo cabello recogido en una cola de caballo.
Fuimos a bailar a la pista de salsa. Yo con Jose -¿Dudabas que me dejaría a mi aire?- y Verónica se agarró a Pedro. Le estuve mirando toda la noche, esperando alguna señal suya que no recibí.
En un momento que al fin me dejó sola, Verónica se acercó y me rogó –de nuevo- que saliera con Jose porque si no Pedro no lo haría con ella. “Vale”. Sí, volví a ceder. Ya que había cedido al principio para que ella estuviese con él, sería una lástima que él no quisiera por no dejar a su amigo a un lado. Sería por unos días. No me mentiría y menos a Jose. Saldría con él sólo por unos días y después lo dejaría. Mejor una retirada a tiempo antes de que haga más daño.

Pues la cosa quedó así. Yo comencé a salir con Jose y Verónica con Pedro. Un día fuimos a pasear por el centro y otro día fuimos a cenar. No hubo momento alguno que no le mirase. Intenté no besar a Jose, intenté no cogerle de la mano delante de Pedro y quise ser fría para que no se enamorase de mí. Pero él se estaba enamorando de mí y tenía que impedirlo. Además, parecía que la relación de Verónica con Pedro tampoco iba bien. Ella me contó que era muy frío, que aún no se habían dado de la mano ni besado, y ni siquiera la escuchaba. ¿Entonces para qué todo esto?. Rompí con Jose y me costó que entendiera que sólo quería ser su amiga… ¡incluso estaba dispuesto a convencer a mis padres si era por ellos!. Me llamaba al móvil constantemente, sé que fue a buscarme a casa y estoy convencida de que se lo contó a Pedro. Pensé que unos días juntos no le harían ningún daño pero me equivoqué. Cada vez que veía su nombre en el teléfono, me mordía los labios. Me arrepentí de causarle daño.

Después de una semana evitando sus llamadas, desistió. Una noche quedemos todos en el parque y allí estaba Pedro. Fue entonces cuando supe que había roto con Verónica antes de que yo lo hiciera con Jose y, fue entonces cuando me percaté de sus miradas hacia mí. Conseguí su número de móvil gracias a un amigo suyo y, una noche en mi habitación tumbada en la cama, tuve agallas para mandarle un mensaje.
“¡Hola Pedro! ¿Adivinas quién soy?”
“Sí, Verónica”
¡Toma sorpresa! ¿Por qué Pedro tiene mi número de teléfono? Me sorprendí tanto que no respondí y, al cabo de media hora, volví a recibir otro suyo.
“Me gustas tú”
Mi corazón comenzó a latir frenéticamente “Pum Pum” “Pum Pum”… Lo releí varias veces pero había leído bien. No estaba soñando.
“¿Y por qué saliste con Vero?”
“Porque Jose me lo pidió para poder salir contigo”
¿Qué es todo esto? A los dos nos ha pasado lo mismo. Ambos cedimos ante el chantaje emocional de nuestros amigos, reprimiéndonos y ocultando nuestros verdaderos sentimientos. No me lo podía creer. Esto es brutal casualidad. Me imaginé a Jose pidiéndole a Pedro el favor. Me imaginé a Pedro cediendo y, entonces comprendí porque no me miraba ni me hablaba. Él sabía disimular mejor que yo, sin duda.
“¿Saldrías conmigo?”
Otro mensaje suyo y el corazón volvió a palpitar
“¿Y qué hay de Jose y Vero?”
“Jose lo superará”
“Yo no puedo hacerle esto a mi amiga”
“Hagamos esto. Si consigo que ella salga con otro tío ¿saldrías conmigo?”
“Entonces, lo pensaría. Buenas noches”
“Buenas noches, guapísima”
Estaba alucinando. ¡Encima me hago la dura! Si lo estaba deseando, ¿por qué he pensado antes en la felicidad de Verónica? No me extraña que después esas “amigas” te claven el puñal por la espalda. Confío demasiado en la gente. ¿Pero qué pasará si no lo consigue? ¿Por qué soy así? Con lo sencillo que hubiese sido decirle que también me gusta…

Al cabo de otra semana, Verónica me contó muy contenta que estaba saliendo con un chico llamado Domingo y que Pedro les había presentado. Lo había conseguido. ¡Qué determinación!. Entonces aproveché y le pregunté,
  • ¿Y te importa si yo salgo con Pedro?
  • ¡Todo tuyo!
Rápidamente cogí el móvil de mi bolso y recordé que el próximo jueves era San Pedro. Su santo.
“En el día de tu santo te daré una respuesta” –Escribí

Estaba muy contenta y emocionada. Estaba deseando que llegase jueves para decirle que quería salir con él, incluso me iba a dormir temprano para que los días pasaran lo más rápido posible. Para que el jueves llegase.

Miércoles 28-06-2000 23:50h

Al fin iba a llegar el jueves y al contrario que las demás noches, esa noche no podía conciliar el sueño. Total que decidí ponerme un rato al ordenador. De pronto escuché el sonido de una moto que se detiene en mi puerta. Escuché el pitido y apagar el motor. Me asomé por la ventana… ¡Pedro estaba ahí!
  • ¿Qué haces aquí? –Pregunté sorprendida
  • No podía esperar. Quedan 10 minutos para que sea mi santo.
Reí y le pedí que esperase. Me vestí rápidamente y bajé corriendo ante la extrañeza de mis padres que estaban viendo la televisión. Cuando llegué hasta él me apoyé en el manillar y señalé mi reloj. Aún faltaban unos minutos.

Jueves 29-06-2000 00:00h

  • ¿Y bien? ¿Sales conmigo?
No respondí. Simplemente me acerqué a sus labios y le besé.

6 años más tarde Pedro y yo nos casemos. Y hasta la fecha llevamos 11 años juntos inseparables. Somos como uña y carne. Todos nos dicen que donde va Pedro, va Verónica y, donde va Verónica, va Pedro. Tan sólo espero que esta magia nunca acabe.
Por cierto, algunas veces hemos hablado sobre nosotros. Y pensamos que nuestro amor es cosa del destino. Ya que mucho antes de que Fran nos presentara, ya nos habíamos encontrado: En la piscina del pueblo de Santomera donde me dijo que me veía allí con mis amigas. En un concierto, cuando fui a encontrarme con un novio anterior; David. Él y su grupo estaban en la puerta del chalé de David, borrachos. Estaban metiéndose con él porque David les había dicho que se largaran. Yo y mis amigas lleguemos hasta la puerta sorprendidas, intentando pasar desapercibidas. Pedro me contó que no pasemos desapercibidas. Que yo no pasé desaperciba para él.
¿No esto entonces, cosa del destino? 


14 comentarios:

  1. Que preciosidad!!!!!!!!! Jooo que guay º(>.<)º
    Las almas predestinadas siempre se encuentran una y otra vez Fuu.

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  2. Me alegra que te guste Sats *__*)

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  3. Esta claro que no se puede ir contra el destino. Espero que nunca se apague la llama del amor. saludos

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  4. Que bonito Fuu! Creo que alguna vez la contaste en tu esflog, pero muy, muy resumida! Lo de los sms me ha dejado flipada, en serio, estáis hechos el uno por el otro, me alegro que os vaya tan y tan bien ^^

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  5. ¡¡Gracias!!

    Miya, sí, lo conté en el esflog muy resumido :) y aún está un poco resumido pero lo importanten está contado.

    Para los que quieran saber por qué Verónica y yo ya no somos amigas (Que ya me lo habéis preguntado... xDDD) fue porque ella comenzó hablar de mal de mí en general. Pura envidia porque a ella las cosas le iban mal

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  6. waaa!!! y a mi que me gustan las historias romanticas!!! :D yo creo que el destino si existe!! muy bonita tu historia espero algun día poder contar mi historia y arrancar suspiros por doquier... *inspirada*

    PD: jejej me mato lo del mensaje XD

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  7. Waoo.. y yo que no creía en el destino, no sé si aún creo, pero esto.. esto si lo es, que bonita historia enserio*-*.. ojalá siga todo como hasta ahora.. que esa magia jamás acabe, espero algún día también encontrarme con una persona que esté destinada para mí..

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  8. Ooooh, siiii!!!!
    El destino es maravilloso jiji. A mi tambien me paso algo por el estilo, y sigo con el despues de 9 años.
    Maravillosa historia de amor, que sigas siendo muy feliz.
    Muchos besos

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  9. Me parece un amor de lo más frívolo.

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  10. Preciosa historia. Creo un poco en esas cosas :) en el destino, en que el chico que te gusta, antes de salir, te lo habrás encontrado mil veces antes y no te habrás dado cuenta; o por otra parte, sea un amigo de la infancia y te vuelvas a reencontrar con él.... uff

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  11. Increiblemente bonita, en mi caso no fue tan rebuscada, además lo tuyo fue amor a primera vista y la cantidad de ocasiones que estuvisteis cerca sin saberlo. No me estraña que lo vuestro sea tan especial, os deseo lo mejor :)

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  12. Vero me dejas con una sonrisa entre tierna y ... Kyaaa!! para que mentir, estuvo muy linda y me dejo el corazon conmovido y lleno de amor, gracias por compartirla, un besote Vero y que el amor continúe y continúe y continúe.... :D

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  13. Noooooo dios que hermosa historia, me dejo más emocionada que cualquier manga que haya leído (XD). Ustedes defenitivamente estaban hechos el uno para el otro, y yo creo que ese pequeño obstaculo fue para que sea incluso mas hermoso y memorable su inicio.
    Mis mas sinceros deseos de que su amor sea eterno!!!
    Saludos!


    P.D.: Anónimo 3, eso se llama envidia XD, suerte en el amor para vos también!

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